Las Cuatro Verdades Nobles
Ésta fue la primera enseñanza de Buda después de alcanzar la iluminación. En muchas tradiciones: Las Cuatro Verdades Nobles son el punto de entrada para adentrarse en el Budismo. Las cuatro Verdades Nobles constituyen una ecuación completa dentro de la cual uno puede encontrar todas las ideas de la enseñanza Budista. La ecuación es como sigue: 1) reconocer el problema (sufrimiento); 2) encontrar su causa raíz (aferramiento mental); 3) saber que el problema puede ser resuelto; y 4) prescribir una solución (el noble sendero óctuple).
La Primera Verdad Noble: Reconocer El Sufrimiento
En la enseñanza Budista, sufrimiento tiene un significado mucho más amplio que el que típicamente se le asociaría en la lengua española. La palabra original Sánscrita, dukkha, describe un sentido acentuado de inquietud: algo está mal, no podemos señalarlo claramente, pero hay una irritación o molestia que acompaña a toda nuestra experiencia. En los términos más amplios, se relaciona al conocimiento de que todos moriremos al final – un temor humano básico. Pero, si nos volvemos más introspectivos, comenzamos a ver que la molestia ocurre en todos los niveles de nuestra existencia.
El Budismo categoriza esta experiencia en tres clases de dukkha: sufrimiento del sufrimiento, sufrimiento por el cambio y el sufrimiento que todo lo penetra.
Sufrimiento del Sufrimiento: Éste es el más obvio y es lo que normalmente pensamos como sufrimiento. Es algo que es doloroso cuando está presente pero agradable cuando se va. Algunos ejemplos incluyen hambre, sed y enfermedad; cosas dolorosas por naturaleza. También puede ser un argumento tal como una pelea de familia después de perder el trabajo.
Sufrimiento por el Cambio: Éste está relacionado a un sentido de inestabilidad e inconstancia: lo que sube debe bajar. Alguna veces es más difícil de ubicar este sufrimiento porque se relaciona a nuestra reacción cuando las cosas a nuestro alrededor cambian en oposición a nuestro deseo. Las relacionas toman distancia. Nuestra ropa favorita se desgasta. Un nuevo jefe aparece. Nos ponemos viejos pero queremos vernos y sentirnos jóvenes.
El cambio es constante en nuestras vidas, pero preferiríamos que todo permaneciera igual. Cuando no es así, con frecuencia experimentamos estrés por irritación, rabia, temor y pérdida.
El Sufrimiento Que Todo Lo Penetra: En lo más profundo, este sufrimiento es una condición que existe por cómo nos percibimos a nosotros mismos en relación con el mundo. Visto así, nuestra entera experiencia mundana es una definición de sufrimiento que nosotros ni siquiera podemos ver.
Esto suena profundamente pesimista y es con frecuencia confuso (o poco atractivo) para aquellos en Occidente que están encontrando al Budismo por primera vez. De hecho, es completamente lo opuesto. Habiendo entendido la naturaleza de nuestra experiencia en su máxima sutileza, nos permite trabajar con ella, moldearla, y cambiar nuestra percepción a través de la sabiduría del entendimiento. Es como una enfermedad mortal latente; diagnosticarla en un estadío temprano es el comienzo de su cura.
El sufrimiento que todo lo penetra es el aspecto de la existencia que el Budismo ultimadamente lucha por iluminar. La Segunda Verdad Noble descubre la causa raíz de éste y todos los otros aspectos de dukkha.
La Segunda Verdad Noble: La Causa Raíz Es El Aferramiento Mental O El Deseo
¿Alguna vez han notado como el dolor se intensifica cuando peleamos con él? No queremos sentir dolor, pero mientras más nos concentramos en él – y mientras más molestos nos ponemos con nuestras circunstancias – más se magnifica.
Ésta es una explicación simple de la Segunda Verdad Noble: Nos aferramos a nuestro deseo de que ocurra algo distinto a lo que está pasando en el momento presente. Mientras nos aferramos, más profunda la incomodidad. Aún cuando estamos felices, deseamos que el gozo dure, cuando sabemos que será reemplazado por otras emociones en el futuro.
Este “empujar atrás” lo malo o “halar” lo bueno proviene de nuestro concepto del sí mismo. La Segunda Verdad Noble nos pide mirarnos estrechamente a nosotros mismos. El ego es un mecanismo poderoso. Nuestra experiencia de nosotros mismos, como una entidad individual, separada es bien practicada. Y como percibimos ser una entidad separada, siempre buscamos el destino más agradable y seguro.
Nuestro concepto del sí mismo y como nos relacionamos con todas nuestras experiencias se originan en la mente. Por eso, Dukkha o el sufrimiento no residen en la experiencia misma, sino en nuestra relación con ella – como nos percibimos a nosotros mismos y a nuestras circunstancias y fundamentalmente como nos percibimos a nosotros mismos como seres.
‘tis el sí mismo por el que sufrimos. - Shakespeare
La Tercera Verdad Noble: El Sufrimiento Puede Ser Superado
Si la causa raíz del sufrimiento reside en nuestra mente, entonces la salida del sufrimiento se puede encontrar al mirar profundamente a la verdadera naturaleza de la mente. Cuando conoces la verdadera naturaleza de la mente, logras la liberación del sufrimiento.
Es importante resaltar la palabra usada para la liberación: La Iluminación. Significa entendimiento, sabiduría, claridad y compasión. Significa que hemos reconocido y experimentado las cosas como realmente son, más allá de los efectos aprisionantes del ensimismamiento, más allá de la perspectiva filtrada por el ego de nuestras típicas interacciones diarias.
A medida que nos movemos hacia esta meta, el sufrimiento naturalmente se calma. Nuestra relación con la experiencia cambia, permitiéndonos soltar la necesidad de proteger nuestro sentido del sí mismo. En vez de aferrarnos a los resultados esperados de nuestras acciones, comenzamos a experimentar la vida como un todo fluido e interconectado.
La Segunda y La Tercera Verdades Nobles nos muestran las realidades en el corazón de la existencia. Ellas están definidas en el Budismo como Surgimiento Dependiente, Karma, temporalidad o transitoriedad, Abnegación y Vacío. Una vez que experimentamos estas realidades, entendemos la verdadera naturaleza de la mente y logramos La Iluminación.
La Cuarta Verdad Noble: La Prescripción Para El Dolor; Un Camino A La Liberación Del Sufrimiento
Como resumen parece simple, pero a medida que examine cada punto del Noble Sendero Óctuple, la diversidad rica de las enseñanzas Budistas se despliega. Desde la estructura simple de las ocho prescripciones, Las Cuatro Verdades Nobles se vuelven una puerta a todo el pensamiento Budista y la práctica diaria. La práctica consistente de cada uno de las ocho categorías establece las condiciones por medio de las cuales logramos La Iluminación y enseña los métodos para llegar allí.
Hay tres grupos primarios en los cuales los ocho son divididos: sabiduría, moralidad y práctica. Ellas corporizan las miles de enseñanzas dentro del Budismo. Abajo sigue un breve resumen de cada categoría.
Sabiduría: Persigue un entendimiento de las “cosas como realmente son”.
- Visión Correcta: la experiencia de la realidad como es verdaderamente. Usen como guía los principios claves de la enseñanza Budista tales como el surgimiento dependiente, karma, temporalidad o transitoriedad, abnegación y vacío.
- Intención Correcta: Siempre ten como intención estar presente, aquí y ahora, en este momento. Si tú practicas algo una y otra vez, eventualmente se vuelve automático.
Al final, sabiduría significa ambas cosas: el camino hacia el entendimiento y la misma meta final de la iluminación en la cual tus visiones e intenciones son libres, incondicionales y claras. Éste es el punto en el cual la sabiduría no requiere esfuerzo porque viene completamente de nuestra experiencia.
Moralidad: Vive de una manera en la que apoyes y realces tu búsqueda de sabiduría. No elijas acciones que dañen a otros, provoquen rabia u odio, o refuercen una relación egocéntrica con el mundo.
- Habla Correcta: No jures, mientas (activamente o por omisión), difames o hables en formas que hieran a otros. Escucha la verdad y habla la verdad o no hables en absoluto.
- Acción Correcta: No le hagas a otros lo que no te harías a ti mismo. Haz lo que promueva armonía y unidad, no división y separación entre las personas.
- Sustento Correcto: Elije una vida en la que no perjudiques a otros ni a ti mismo. El daño puede ser físico, psicológico o espiritual.
Al final, moralidad es una cuestión de ver lo que te beneficiará a ti y a otros en las situaciones que vengan a tu vida. A medida que la sabiduría y la conciencia o el alerta aumenten a través de la práctica, las elecciones se tornan más fáciles de ver en el medio del caos de la vida diaria.
Práctica: Los resultados vienen del trabajo duro y la consistencia. La práctica requiere un equilibrio entre energía positiva, concentración y entendimiento para lograr resultados. Los últimos tres puntos son esos de los cuales todos los métodos de la práctica Budista se derivan.
- Esfuerzo Correcto: Pon tus energías hacia el estar presente, durante la meditación y en la vida diaria.
- Conciencia Correcta: Mantén conciencia de tu cuerpo, mente, emociones y todo la información sensorial que te llega. Mantén tu conciencia en el presente, en cada momento.
- meditación Correcta: La meditación es el medio a través del cual La Sabiduría y los grupos de Práctica se exploran y desarrollan más efectivamente. Sigue las instrucciones de un maestro habilidoso que sea capaz de educar en los métodos correctos.
Todos los ocho puntos tienen igual importancia, apoyándose y reforzándose los unos a los otros. Por ejemplo, la práctica de la meditación correcta ayudará a que surja el entendimiento de las visiones correctas. Al mismo tiempo, la visión correcta te ayudará a recordar la meta de la sabiduría y apoyará el esfuerzo que pongas en los tres aspectos de la práctica mencionados arriba.
La fuerza del Sendero Noble Óctuple está en su unidad como una aproximación simple e interconectada para una vida de ver la verdad.

